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...y lo que El Pibe se Olvidó

“La rendición de cuentas... rendida”

por Pipo Fisherman                                                                                                                                                                               29-05-25

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Mientras esta columna se escribe, en el Honorable Concejo Deliberante se desarrolla la sesión donde se debaten las cuentas municipales del año 2024. Y como suele ocurrir en estos rituales de simulada transparencia, nada sorprende: ni los desajustes multimillonarios entre lo que se había previsto recaudar y lo que efectivamente se recaudó (desajustes que, qué coincidencia, siempre terminan beneficiando al Ejecutivo), ni la ya naturalizada costumbre de tratar al municipio como una suerte de financiera: se colocan Fondos Afectados a Plazo Fijo y, por arte de magia, los intereses se derivan hacia Cuentas de Libre Disponibilidad. Desde las bancas oficialistas se escucha una coreografía verbal que intenta vestir de normalidad lo que, a todas luces, es al menos cuestionable. Desde la oposición, un intento de enumeración prolija de irregularidades que no llega a conmover ni a incomodar: la minoría no tiene micrófono ni eco. Como en cada temporada de este drama contable, se entiende que se cuiden de mencionar responsables directos. Pero para eso está esta columna. Para señalar lo que otros prefieren insinuar. Para mostrar tres ejemplos concretos —entre tantos otros posibles—, con nombres, cifras y pruebas.

Ah, y un dato más, casi de color, si no fuera escandaloso: en medio de los discursos, se insiste con que los salarios municipales “le ganaron a la inflación”. Quizá sea cierto... al menos para los siete empleados de la Playa de Camiones, que en 2024 consumieron más de 320 millones de pesos, cuando se había presupuestado apenas poco más de 40. Si hay una explicación razonable, por ahora no apareció. Pero la fe contable, al parecer, mueve montañas.

Veamos entonces, cómo "trata" el Municipio a algunos de sus proveedores:


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Ya hemos abordado, en más de una oportunidad, el fenómeno de las “guardias fugaces” en el hospital municipal: médicos que llegan, miran, cobran poco y se van. Emergencias, clínica, especialidades… da igual: la rotación es constante, alimentada por sueldos flacos y condiciones que distan de ser tentadoras. Lo curioso —por no decir escandaloso— es que, cada vez que se llama a concurso para cubrir la jefatura de esas guardias, aparece un único y previsible candidato: el mismísimo Secretario de Salud. Y como si fuera un patrón, el Director del Hospital no se queda atrás: también suma un “extra” como jefe de algo más. Ambos, según el listado de proveedores municipales, facturaron —sí, leyeron bien: facturaron— más de 21 millones de pesos durante el año. ¿A título de qué? De prestadores, proveedores, o vaya uno a saber bajo qué ropaje administrativo. No vamos a aburrir con documentación —aunque la hay—, pero quien quiera chequearlo, puede buscar los decretos en el Boletín Oficial o consultar la documentación que adjuntamos más abajo. Eso sí: si están esperando encontrarlo en la desierta página de “transparencia” del municipio… mejor lleven sillita, mate, y prepárense para la espera. ¿Es legal que un funcionario le facture al municipio que él mismo gestiona?: Parece ser que sí, en materia de Salud, pero me suena a ese viejo refrán: “el que parte y reparte…”. Lo que sí sé es que dos altos funcionarios, con sueldos muy por encima de la media, cobrando además como proveedores —casi 2 millones por mes cada uno— no es solo una jugada polémica: es, como mínimo, una obscenidad ética.
Pero… en tiempos donde el mérito se mide en fidelidad y la ética se terceriza, ¿quién va a levantar la voz? Total, mientras la ambulancia llegue y el Excel cierre, todo parece estar en orden. Aunque, como en las peores enfermedades, lo grave no siempre es lo que se ve... sino lo que se oculta.






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La Planta de Reciclaje de Residuos Sólidos Urbanos (PRSU) está ubicada a varios kilómetros del casco urbano. El personal que allí trabaja debe ser trasladado diariamente, en distintos turnos. Ahora bien, ¿qué hizo el Municipio frente a esta necesidad? ¿Adquirió un vehículo propio para realizar los traslados, o prefirió —como ya es costumbre— tercerizar el servicio? No sorprende la respuesta: optaron por lo segundo. Se llamó a licitación en más de una oportunidad durante el año, y —oh sorpresa— siempre ganó la misma remisería. El dueño, casualmente, es un fervoroso militante de aquel partido vecinalista que en sus comienzos prometía renovar la política local, aunque hoy apenas si lo recuerdan algunos nostálgicos. (Quien desee refrescar la memoria puede marcar el... 001).

El monto total facturado en 2024 por este servicio supera los 52 millones de pesos. La pregunta cae por su propio peso: ¿no era más lógico —y más económico— adquirir una combi municipal y cubrir el traslado con recursos propios? ¿Estamos ante una muestra más de torpeza administrativa o simplemente ante otra zona nebulosa dentro de la “transparente” gestión que nos gobierna?








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Y aquí va un tema que, por repetido, no deja de asombrar. No sólo por su magnitud, sino también por el espeso silencio que lo rodea: el convenio firmado entre el Municipio y las Cooperativas de Trabajo comandadas por un referente social que, desde hace meses, permanece ausente de la vida pública. Seguramente para evitar preguntas incómodas (¿no es cierto, señor Luna?). No seguimos por ahí, porque queremos evitar acusaciones por estigmatizar.

En una columna anterior ya advertíamos que, por graves irregularidades administrativas, dichas cooperativas habían sido suspendidas desde mediados de 2024. En ese entonces, se hablaba de convenios por algo más de 70 millones de pesos. Sin embargo, al consultar el listado de proveedores, la cifra asciende a casi 94 millones, con menos de 9 millones aún pendientes de pago. La pregunta inevitable es: ¿cómo se justifica semejante desembolso a organizaciones inhabilitadas para operar?.

No es necesario ahondar mucho más. Los documentos están disponibles —al menos para quien quiera buscarlos— y las cifras hablan por sí solas. Lo que sigue llamando la atención es que el hecho de la inhabilitación de las Cooperativas sea deliberadamente ignorado, y la absoluta falta de acción para que estos hechos sean investigados por los canales correspondientes. Porque si hay algo que no debería volverse costumbre es la resignación ante lo evidente.


A continuación, en esta misma columna, se incluye el listado oficial —resumido exclusivamente a los casos mencionados— con nombres, montos y rubros, tal como figuran en el registro de proveedores del Municipio. Fue editado, claro, para no abrumar con páginas y páginas de nombres irrelevantes, aunque no sería mala idea —y quizás lo hagamos pronto— revisar con lupa otros rubros donde también abundan las rarezas. Por ejemplo, comerciantes que han cobrado varios millones durante 2024, mientras otros del mismo sector no figuran ni con una venta de emergencia. ¿Amigos del poder o precios milagrosamente competitivos? Otro tanto ocurre en el área de "Prensa": mientras una larga fila de medios y comunicadores araña migajas por sostener con entusiasmo el relato oficial, hay un beneficiado evidente —el responsable del centenario periódico local, ahora devenido en mini-multimedio— que ha recibido varios millones por su fidelidad editorial. Si el periodismo es el cuarto poder, aquí claramente tiene precio.
Por supuesto, que nadie espere que la "transparente" página del Municipio publique algo de estos datos que, sí, deberían ser de acceso público. Les ahorramos el trabajo?:





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Y mientras tanto, todo sigue su curso: los expedientes se acumulan, las cuentas cierran por arte de magia, los discursos se repiten como letanías, y los aplausos —aunque invisibles— resuenan en los oídos de quienes prefieren no ver ni oír. No se trata de cinismo, sino de método. La gestión se vuelve relato, y el relato, presupuesto. Pero aún entre tanta zona gris, alguna luz se filtra. Porque aunque intenten convencernos de que todo es normal, de que así funciona el sistema, siempre hay alguien revisando los números, alguien preguntando de más, alguien que se resiste a naturalizar lo absurdo. Esa tozudez, que a veces parece inútil, es lo que impide que el silencio sea absoluto. Y mientras haya quien insista en mirar donde nadie quiere mirar, habrá, al menos, una mínima posibilidad de que algún día, rendir cuentas sea algo más que un trámite.

Y aunque intenten convencernos de que todo está en orden, alcanza con mirar un poco para entender: si esto no indigna, es porque ya nos vencieron...si esto no incomoda, es porque ya aprendimos a vivir torcidos.





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